viernes, 10 de abril de 2015

LA CLAVE




En el libro de lengua de quinto había una foto de Antonio Machado. Era divertido porque en esa foto en concreto se parecía bastante a nuestro profesor de Lengua y Literatura de ese curso, que para más coincidencias, también se llamaba Antonio.

Un día nos dijo:
-Voy a ocupar una parte de mi clase en leeros un libro.
-¿Cómo? Vaya rollo, ¿no?
-Os prometo que será divertido.

Así que cuando empezaba la hora, y antes de dar los contenidos, nos leía uno o dos capítulos.

Sería incapaz de recordar conscientemente aquellos contenidos que nos explicaba después, pero lo que disfrutábamos ese ratito antes con esas historias, y lo que es mejor, el gusto por la lectura, aun lo tengo grabado.

Casi treinta y tres años después, le han regalado ese mismo libro a mi hijo y no me he podido contener. Casi todas las noches, antes de dormir, les leo algunos capítulos de “Fray Perico y su borrico”. Ya vamos por el tercero de la larga saga y tanto mi hijo como mi hija parece que les sabe a poco.

Creo que he encontrado la clave y que la historia, de alguna manera u otra, se repite.




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