jueves, 1 de marzo de 2012

YA LO SABÍA

Sí. Ya lo sabía. Sabía que algún día, aquello que me produjo instantes de amargura y de ansiedad, se iría mudando en una nostalgia dulce y próspera. Una melancolía nada parecida al sufrimiento que me angustiaba. Sin embargo, en el peor momento, yo ya intuía esa metamorfosis.

Recuerdo con serenidad aquellos tiempos, casi infantiles, en los que un primer amor apenas dejaba espacio en mi pecho para respirar, en los que una mirada no correspondida daba paso a un fracaso sin amparo, y en los que un examen se me antojaba una losa imposible de levantar.

Más tarde, algunos estresantes episodios laborales parecían llevarme a un oscuro y peligroso callejón sin salida. En todos los ámbitos viví situaciones límite que a pesar de su apariencia crucial, no duraron más que ese instante concreto.

Incluso los años en que mis padres fallecieron, me veo en ellos fortalecido por un vínculo más robusto y duradero con mis hermanos. En una compenetración casi total acerca de nuestra tarea a realizar en aquella época.

Ahora el tiempo pasa más deprisa y sigo con la certeza de que estos instantes, da igual si arduos o dichosos, en otro tiempo tendrán una vaga y lejana fortuna, una conocida y acostumbrada tristeza amarillenta que me hará verlo todo con una serenidad y control poco usuales.

Es entonces cuando advierto que los demás me señalan y murmuran si no estaré loco al parecer tan impasible y tranquilo ante una adversidad. Pero lo que no saben, lo que no sospechan, es que yo sé que algún día, no sé cuanto tiempo después, eso que yo siento ahora, por muy difícil se torne, será como un destello de felicidad.





4 comentarios:

José Luis Ríos Gabás dijo...

Noto en tus palabras el paso del tiempo, que todo suaviza, y también noto que te estás haciendo mayor, porque el pasado va pesando, y porque creo que comprendemos y manejamos mejor, con la edad, esa contradicción en la que muchas veces vivimos: las cosas son, a la vez, importantes y carecen de importancia.

Un saludo, Paco, hoy no es tan tarde.

Paco Principiante dijo...

Como siempre y afortunadamente, gracias José Luis por tus consejos. Es una suerte hacerse viejo, y nunca es tarde si la dicha es buena.

Un saludo.

Rafael dijo...

Paco Principiante, no es habitual regocijarse en bien envejecer, aunque hubo un tiempo en que lo fue. Los recuerdos matizan los colores de los hechos con la luz de la experiencia y la perspectiva del tiempo, es cierto. Por cierto, últimamente he vuelto a ver "El gran dictador". Chaplin, de quien echas mano, era un genio.
Un saludo.

Paco Principiante dijo...

Yo no sé si me haré viejo con dignidad, pero me estoy entrenando desde ya. Que luego se ven unas cosas que dan pena.
En cuanto a Chaplin, para mi es uno de los mejores, y en general el cine de aquella época me encanta: Chaplin, Buster Keaton, Harold LLoyd...

Saludos.